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8 Nov 2019 14:59
Las sangrientas protestas en Irak entran en su tercera semana con nuevas víctimas mortales
Las fuerzas de seguridad iraquíes confrontan a los manifestantes en el Puente de los Mártires (Jisr Al-Shuhada) en la capital Bagdad. Foto: AFP

Bagdad / AFP

Las protestas antigubernamentales en Irak entraron este viernes en su tercera semana, con nuevas victimas mortales, mientras los políticos cierran filas en torno a un criticado primer ministro. Al menos 13 manifestantes han muerto en Bagdad, la capital, y en el puerto sureño de Basora en las últimas 24 horas, indicaron este viernes fuentes médicas.

Desde el inicio el 1 de octubre del movimiento de protesta, son ya cerca de 300 personas -en su mayoría manifestantes- las que han perdido la vida en las movilizaciones.

En Basora, siete manifestantes murieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad el jueves y el viernes. En la última semana, han sido cortados los accesos al puerto, por donde ingresa al país buena parte de sus importaciones de alimentos y medicinas.

En Bagdad, murieron el jueves seis personas en los enfrentamientos con la policía. Pese a la violencia, miles de personas intentaban congregarse el viernes en la plaza Tahrir (“Liberación”) de Bagdad, entre ellos influyentes líderes tribales del país.

“Hemos sacrificado la sangre de los hijos de nuestras tribus. No pararemos hasta que renuncie el gobierno” dijo uno de ellos, procedente de Nasiriya.
Durante la madrugada se escucharon explosiones provocadas por los intentos de las fuerzas de seguridad de desalojar a los manifestantes que intentan ocupar los cuatro puentes sobre el río Tigris.

Los puentes se han convertido en un frente de batalla en Bagdad, pues a través de ellos los manifestantes intentan llegar a las sedes gubernamentales y de las embajadas, ubicadas en la orilla occidental. Por otra parte, las organizaciones de derechos humanos han dado la voz de alerta por las detenciones e intimidaciones de activistas y médicos por parte de fuerzas de seguridad no identificadas.

En la provincia de Misan, dos activistas resultaron muertos el miércoles a manos de asaltantes desconocidos, según las fuerzas de seguridad. En la primera oleada de protestas, del 1 al 6 de octubre murieron según cifras oficiales 157 personas, la mayoría manifestantes en Bagdad, por disparos de francotiradores que el Estado aseguró no poder identificar.

En Basora, 7 manifestantes fueron asesinados en enfrentamientos esta jornada mientras las fuerzas de seguridad intentaban reabrir carreteras bloqueadas por sentadas. Foto: AFP

Las manifestaciones están alimentadas por la corrupción de la clase política y la falta de trabajo. Los movilizados piden además la renuncia de todos los responsables políticos y una renovación total del sistema político implementado desde la caída del dictador Sadam Husein, en 2003.

Irak, un país rico en petroleo, es el segundo productor de la OPEP. Sus habitantes, asfixiados por el desempleo, que afecta al 25% de la población joven, y la pobreza exigen su “parte de petróleo”.

Transparencia Internacional clasifica a Irak en el puesto 12 de los países más corruptos del mundo. En medio de la crisis social más grave que atraviesa Irak desde hace más de quince años, el primer ministro Adel Abdel Mahdi fue perdiendo cada día fuerza y margen de maniobra debido a las protestas. Sin embargo, cuando las movilizaciones entran en su tercera semana, los líderes políticos parecen haber consensuado que permanezca al frente del ejecutivo.

Moqtada Sadr, el clérigo cercano a Irán que había exigido de forma contundente la dimisión del gobierno, guarda ahora silencio. Y en una aparente imagen de normalidad, la televisión estatal divulgó el mensaje grabado que Abdel Mahdi dirigió a su gabinete con motivo del debate sobre los presupuestos de 2020.

En ese mensaje propuso medidas para apaciguar a los manifestantes, entre ellas contratar a más funcionarios públicos y promover proyectos de infraestructuras.

Este viernes, el clérigo chiita más importante del país, el ayatolá Ali Sistani, afirmó que “no se puede esperar más” y que las “fuerzas políticas deben responder a las exigencias de los ciudadanos”, según un sermón leído por un representante. (I)