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25 Feb 2020 11:20
Desfiles del carnaval de Rio cierra con alegría y protestas
Un miembro de la escuela de samba Grande Rio se presenta durante la primera noche del desfile de Carnaval de Río. Foto: AFP

Río de Janeiro / AFP

Con una alta dosis de crítica social y política, las escuelas de samba de Rio de Janeiro culminaron la madrugada de este martes 25 de febrero sus esplendorosos desfiles, lanzando un mensaje de alerta y esperanza sobre el futuro de Brasil.

Un año después de la asunción del ultraderechista Jair Bolsonaro al poder, las coloridas ‘escolas’ desfilaron por los 700 metros del Sambódromo criticando a viva voz el racismo, la homofobia, la intolerancia religiosa y los ataques al medioambiente y a los pueblos indígenas.

“El carnaval trae alegría para todos. Sufrimos, trabajamos tanto [el resto del año], que en este momento la alegría es más fuerte. Pero aun así, dejamos un recado para concienciar a todos y tener un Brasil mejor”, dijo Marcelo de Castro, bailarín de la escuela Sao Clemente, que abrió los desfiles de la última jornada.

Con el tono satírico que la caracteriza, Sao Clemente criticó los “engaños” de la clase política y aludió en varias ocasiones a Bolsonaro. “Estamos representando a los políticos que usan testaferros para zafarse” y no rendir cuentas, dijo a la AFP la percusionista Jaqueline Simoes, adornada de la cabeza a los pies con naranjas, una palabra que en portugués se utiliza informalmente como sinónimo de testaferro.

Tras ganar la presidencia con un discurso de tolerancia cero con la corrupción, Bolsonaro enfrentó en el primer año denuncias de irregularidades en el seno de su expartido (PSL) y también en relación a su hijo Flavio Bolsonaro, investigado por sospechas de lavado de dinero.

En una de sus carrozas, el humorista e imitador Marcelo Adnet se disfrazó de político y reprodujo gestos y frases del presidente. Con mucha purpurina, carros alegóricos, una poderosa batería de percusión y con una media de 3000 integrantes cada una, las trece ‘escolas’ de samba de Rio de Janeiro tuvieron entre 60 y 70 minutos para encantar a los jurados y a los 70 000 espectadores.

Jesús negro, tolerancia religiosa

La escuela de Mangueira, actual campeona del carnaval, retrató a Jesús como un joven negro, pobre y nacido en una favela. Lo mostró vestido con jeans, bailando junto a sus discípulos y siendo víctima de la truculencia policial, una metáfora de la vida en esas barriadas marginales, donde 1800 personas fueron abatidas durante intervenciones policiales en 2019.

La escuela Grande Rio también abordó el tema de la tolerancia religiosa en su desfile, que rindió homenaje a un histórico sacerdote del candomblé, el culto religioso afrobrasileño.

Otros personajes negros también fueron destacados en esta edición de carnaval: la ‘escola’ Mocidade Independente recreó la trayectoria de la cantante e ícono feminista Elza Soares, que a sus 89 años participó del desfile en una de las carrozas; y Salgueiro homenajeó a Benjamin de Oliveira, un actor y acróbata negro que revolucionó la escena circense de principios del siglo XX.

Viradouro recordó la resistencia de mujeres esclavas en este país, donde la esclavitud perduró hasta fines del siglo XIX, y Uniao da Ilha también reivindicó los derechos de los habitantes de las favelas. (I)