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19 Feb 2020 15:45
Clima gélido castiga con fuerza a campesinos del altiplano en Colombia

Tunja, Colombia – AFP

Una capa de hielo cubre el prado por la madrugada, y en la mañana, el sol abrasa la piel congelada de los cultivos. Al vaivén de las temperaturas, los campesinos solo cuentan pérdidas por las heladas, que castigan con más fuerza este año el altiplano agrícola de Colombia.

Aunque se trata de un fenómeno característico entre enero y marzo, los meteorólogos observan que ahora son más frecuentes los días secos que anteceden a la brusca caída de los termómetros, lo que dificulta la recuperación de los cultivos.

Daniel Useche, jefe encargado del servicio de pronóstico y alertas del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), asegura que este año “ha habido más días consecutivos” con este “patrón” de días secos y “lo más trágico” está ocurriendo en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, con temperaturas de -6,8 °C.

Según cifras oficiales, solo en Boyacá se calculan pérdidas en 48.000 hectáreas de cultivos, que han afectado a 13.500 productores.

“Por las mañanas es bajas temperaturas. Uno se levanta y eso es blanco como si estuviera uno por allá en la nieve y ya a las 10:00, 11:00 de la mañana, la temperatura es brava”, lamenta el campesino Agustín López.

A sus 55 años se dedica al cultivo de papa, maíz y arveja en el municipio de Tuta (centro), a 2.600 metros sobre el nivel del mar.

Pero las heladas, que llegan con el periodo seco de comienzos de año, boicotearon la siembra. En las primeras horas del día la temperatura del aire desciende por debajo del punto de congelación del agua (0°C).

A la mañana siguiente, pueden verse agujas de hielo descolgando de los árboles. Luego cae el sol despiadado, a lo que se suman la escasez de lluvia.

En otras condiciones, las nubes retendrían el calor de la tarde, pero en Colombia el hielo llega a los cultivos cada madrugada sin amortiguador.

También el ganado

No hay cultivo que resista el vaivén de las temperaturas. Lo que eran campos variopintos de verde, hoy son pasto seco.

“Tristeza es lo que siente uno. Uno esperanzado de coger un pesito y todo lo que ha invertido, los insumos tan caros (…) para todo perder”, dice López.

Y el fenómeno también afecta al ganado


María Leonor Ferrucho es propietaria de una pequeña finca en el municipio de Soracá, en el departamento de Boyacá. Con siete hijos y un esposo enfermo, su economía familiar depende de tres vacas lecheras.

La campesina de 66 años sueña con ampliar su hato, pero uno de los animales abortó recientemente, según cuenta, por los cambios bruscos de temperatura.

“Primero esos soles tan fuertes, después esas heladas tan duras, entonces eso está afectando al ganadito, las vaquitas que están preñadas, abortan”, explica.

Según el pronóstico del Ideam, la inclemencia del clima no cederá hasta marzo.

“Pobrecitos nosotros que somos los que llevamos del bulto aquí en el campo”, dice la campesina. (I)