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14 Ene 2020 15:10
Dudas de racismo hacia Meghan incomodan al Reino Unido
Meghan, duquesa de Sussex, reacciona cuando llega a visitar Canada House, en Londres, por la cálida hospitalidad canadiense. Foto: AFP

Londres / AFP

Al Reino Unido le cuesta digerir la idea, defendida por amigos estadounidenses de Meghan, de que la exactriz mestiza fue víctima de racismo desde que entró en la familia real británica y eso contribuyó a su decisión de abandonar sus funciones reales.

En cualquier caso, el debate se abrió en los últimos días tras el inesperado anuncio por parte de la duquesa de Sussex y su esposo el príncipe Enrique, nieto de Isabel II, de que abandonaban su papel como miembros de primer plano de la realeza.

Y la idea de que el racismo haya jugado un papel en lo que ya todo el Reino Unido califica de “Megxit” provocó malestar. Ya en el inicio de su relación, en noviembre de 2016, Enrique difundió un comunicado para denunciar “las insinuaciones racistas de algunos comentarios” de prensa, y “el sexismo y el racismo en las redes sociales” contra su novia.

Quedó marcado en el recordado tuit de un presentador de la BBC, justo después del nacimiento de su hijo Archie en mayo, en el que junto a la foto de una pareja que daba la mano a un chimpancé escribió “el bebé real sale del hospital”. Su autor, Danny Baker, fue inmediatamente expulsado del medio público.

Meghan y prensa, enemigos desde el inicio

Lo cierto es que, tras un breve primer idilio, la prensa sensacionalista la emprendió contra Meghan, a la que bautizaron “duquesa caprichosa”, y la trató con más ferocidad que a Catalina, hoy alabada por su discreción y respeto de las tradiciones.

Bajo el título “ninguna prueba de racismo en la prensa”, el conservador The Sun, diario más vendido del país, publicaba este martes 14 de enero la indignación del comentarista Tom Slater contra la idea de que el “Megxit” esté ligado al racismo, afirmando que todo esto es una idea de “la izquierda liberal”.

En el otro extremo del espectro, el izquierdista The Guardian lamentaba, en un comentario de Nesrine Malik, que el racismo contra una famosa se imponga al debate sobre los privilegios de la familia real. Esto, lamentaba además, no deja tiempo para “debatir sobre la toxicidad única” de la prensa sensacionalista, o del “giro a la derecha de nuestra cultura política y de los sucesivos gobiernos conservadores que constantemente jugaron con el rechazo a la inmigración”. (E)