Entretenimiento

18 Dic 2019 16:42
Década ganada: Industria del entretenimiento apunta  a la diversidad

Nueva York – AFP

Cada diciembre trae una avalancha de listas con “lo mejor de”: películas, libros, discos, series de televisión… pero con el cambio de década, la gran tentación está en definir los hitos de los últimos diez años.

La tarea, sin embargo, puede resultar intimidante, pero no imposible. A continuación, un intento por resumir las tendencias principales en cine, música y televisión durante este periodo.

Algunos hitos sugieren que ciertas fronteras -no solo geográficas- se han borroneado, y que la diversidad cultural logró acomodarse en el centro del escenario.

La música conoció fenómenos globales inéditos como el éxito del llamado K-Pop (de “Korean pop”, pop coreano), con la banda BTS a la cabeza. También de Corea del Sur llegó en 2012 el superéxito “Gangnam Style”, de PSY, que alimentó ese año una fiebre por el paso de baile asociado a la canción, que imitaba el movimiento de un jinete.

En los 2010, Latinoamérica exportó reguetón al mundo, también un nuevo género conocido como trap. Hasta el día de hoy, “Despacito” (2017), de Luis Fonsi, es el video más visto en YouTube con más de 6.500 millones de reproducciones.

En Estados Unidos, la década se cierra con un hit impensable tiempo atrás, todo un ejemplo del fenómeno de la diversidad: “Old Town Road”, de Lil Nas X, una fusión de country y rap a cargo de un adolescente afroamericano y homosexual oriundo de Atlanta.

La canción se impuso en el mundo tradicionalmente dominado por americanos de la música country, y sintetiza los esfuerzos de la industria por apostar a una mayor diversidad.

“Transparent”, una producción de Amazon, recogió elogios por la forma en que expuso en la pantalla chica a las personas transgénero; en el cine, ‘Black Panther’, de Marvel, consiguió gran desempeño en la taquilla pero también reinventar las película de superhéroes con un elenco integrado casi enteramente por actores afroamericanos.

Para comprender la década, es necesario reparar también en movimientos como #MeToo y Time’s Up, que denunciaron abusos sexuales y disparidad en la industria.

Tanto las academias del cine y la producción discográfica de Estados Unidos acusaron recibo de esos y otros reclamos por mayor diversidad -de género y también racial- en sus filas y cuerpos de votación, que son los que terminan decidiendo sobre premios como el Óscar o el Grammy. (E)