Ángel Páez |

Deportes

11 Feb 2019 13:45
Así se vivió desde las gradas la coronación de Ecuador en el Sudamericano Sub-20

Migrantes ecuatorianos en Chile estuvieron en el estadio El Teniente de Rancagua y nos cuentan su experiencia ante la coronación de Ecuador como campeón del Sudamericano Sub-20:

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Somos 9 compañeros que vivimos en Santiago y que nos organizamos para ir a Rancagua. En el camino se nos ponchó una llanta, pero aún así logramos llegar antes del encuentro. Con tiempo conseguimos las entradas porque se las adquiría por una aplicación del Municipio y siempre se agotaban porque cada entrada era válida para tres partidos y generalmente Venezuela tenía la mayoría. 

Llegamos después del partido de Uruguay y Colombia y vimos que el resultado nos daba más esperanza e ilusión para conseguir la clasificación y el campeonato.  ¡Es un orgullo para todos los inmigrantes que vivimos en Chile! Comenzó el partido entre Ecuador y Venezuela, y crecía aún más la ilusión en nosotros. La Selección empezó a jugar muy bien, nos daba más confianza, a pesar de la cantidad de venezolanos, nosotros no parábamos de gritar:  ¡”Vamos, Ecuatorianos, que esta tarde tenemos que ganar”! y el “Sí se puede” infaltable, y así vinieron los goles.

Cuando terminó el partido la gratitud de los jugadores no se hizo esperar y nos hicieron sentir que formábamos parte del equipo y que la Tricolor era una sola, tanto en el campo como en las gradas. En ese momento supimos que debíamos quedarnos al partido Brasil-Argentina. Los cálculos matemáticos ya venían y sabíamos que necesitábamos la complicidad de la victoria brasileña, el apoyo a Brasil era la única oportunidad de ayudar a nuestra selección.

Así lo hicimos, 85 minutos gritando “Vamos Brasil”,  pero los últimos 5 minutos se escuchaba un solo grito: “¡Ecuador! ¡Ecuador! ¡Ecuador!”. 

María José Calle, Jimmy Conforme, Claudia Franco, Mayra Caicedo, Israel Guerrero, Darío Valero, Patricio Vargas y Héctor Pezo (atrás). Foto: Cortesía

Frente a nuestro graderío comenzó el júbilo de los seleccionados que también esperaban el final del partido y una vez que llegaron a su fin esos cinco minutos de adición, que pareció una eternidad, se pudo gritar Ecuador campeón. Seguramente una historia memorable, ¡un orgullo!, y lo mejor fue pasarlo con amigos que partimos de nuestra tierra en busca de un mejor futuro, sin embargo, este campeonato nos cobija con los colores de nuestra madre patria de la que estamos orgullosos.

Testimonio de Héctor Pezo, médico en Chile. (I)