Comunidad

14 Feb 2020 10:56
Amistades, sin límite de edad ni amor
Alberto Avilés, de 81 años, y Leonor Calán, de 79, demostraron que el amor no tiene edad. Foto: Ericka Sánchez

Guayaquil / Ericka Sánchez

Con alegría, música y buena compañía, los adultos mayores del Hogar Corazón de Jesús, en Guayaquil, celebraron por anticipado el Día del Amor y la Amistad el pasado miércoles.

A pesar de sus edades, aún se siente la esperanza y las ganas de vivir de cada abuelito presente. El ambiente fue entre compañeros, quizás hasta amigos. Ese clima se sintió cuando todos cantaron por el cumpleaños a Fernando Santos, quien se sentó junto a su amigo Alberto Alcívar. Ellos desde el año pasado comparten las mejores historias de sus vidas en largas charlas.

Al igual que ellos, el hogar cuenta con historias de verdadero amor y amistad, como la de Leonor y Alberto que tienen un matrimonio de 52 años o la de Juan Manuel Peña quien cada semana pasea a los perritos voluntarios del centro.

‘Seguimos enamorados’

Leonor Calán, de 79 años, y Alberto Avilés, de 81 años, llevan un matrimonio de oro y desde casi 4 años continúan su historia de amor en el Hogar Corazón de Jesús.

Entre coqueteos, miradas románticas y besos juguetones, Leonor contó que conoció a su esposo cuando era muy joven. “Él fue mi primer amor, mi primer enamorado, mi primer esposo”, dijo. A don Alberto le tomó medio año para conquistar al ‘amor de su vida’. “Me gasté como tres pares de zapatos caminando”, bromeó mientras su esposa lo toma del brazo avergonzada.

Con 50 años juntos, decidieron vivir su última etapa en este centro porque lo consideran un hogar más grande. “Nuestra casa era muy grande para los dos”, comenta con nostalgia Leonor. Ambos aseguran que siempre estarán juntos, “solo Dios sabe en qué momento nos separará”, añadió Alberto.

Una prima de Alberto fue quien los presentó. Foto: Ericka Sánchez

De conocido a camarada

Emocionado por entrar y relacionarse con nuevas personas estuvo Alberto Alcívar cuando llegó al centro el año pasado. Un comentario inesperado le llamó la atención, alguien había mencionado su natal Bahía de Caráquez.
Fernando Saltos, exmarino, había ingresado al hogar años atrás y fue el emisor del comentario.

Alberto se describe entre risas como “sapo” y que por eso se dirigió a Fernando sin titubear. Este encuentro formó una amistad que hasta ahora se mantiene. A estos dos hombres no solo los une una buena charla sino que comparten recuerdos, chistes y hasta parentesco. Sin saberlo, ambos son familiares lejanos y se volvieron más cercanos al conocer que Fernando era amigo del hermano de Alberto, Victor Hugo Alcívar.

Alberto acompaña a su amigo Fernando quien cumplió años el pasado miércoles. Foto: Ericka Sánchez

“Es agradable compartir con alguien, por eso no me hostigo de aquí. Puedo hablar de mis antepasados”, dijo Alberto.

Su refugio: los animales

Mientras los demás adultos mayores disfrutaban de la música en vivo, Juan Manuel Peña, de 85 años, paseaba a Kia, una schnauzer que visita el Hogar Corazón de Jesús una vez por semana. Ella y tres perros apoyan en las terapias de apoyo emocional constante del centro.

“Es una compañía grande, no hay mejor compañía que ellos para mí”, aseguró el riobambeño. Su amor hacia las mascotas no es reciente, él cuenta que creció entre varias especies de animales.

Juan siempre se ofrece a pasear a los perros del hogar. Foto: Ericka Sánchez

“A mí me buscan porque uno también tiene que darles cariño. Es como cuando te ves con amigo y le preguntas ¿cómo estás?, es igual con el animal o el perrito”, comentó mientras sostenía a Kia entre sus brazos. “Él tiene buena química con los perros”, dijo Mayra Loayza, psicóloga clínica. (I)